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5 enero, 2026"Toda la cocina es molecular. Cada vez que transformamos un alimento, estamos haciendo ciencia". Para Patricia Jurado, docente en EUHT StPOL y experta en ciencia de la cocina y sistemas alimentarios, esta frase resume mucho más que una curiosidad: es la clave para entender cómo funcionan los alimentos, tomar decisiones conscientes y generar cambios positivos en nuestra vida y en la sociedad.
Patricia combina su labor como investigadora y consultora con la docencia en el Máster en Artes Culinarias, Innovación y Dirección de Cocina, donde imparte asignaturas de Nutrición, Ciencia de la Cocina y fermentaciones a los estudiantes. Su objetivo no es solo enseñar recetas, sino despertar la curiosidad, fomentar el pensamiento crítico y mostrar cómo la ciencia y la nutrición influyen en la salud, la sostenibilidad y la innovación culinaria.


La ciencia está en todo lo que cocinamos
Cuando se habla de ciencia en la cocina, muchos piensan en cocina molecular y técnicas sofisticadas. Patricia aclara que eso es solo una pequeña parte: fermentaciones, curaciones, hervir o asar verduras, incluso amasar pan, son actos llenos de ciencia.
Comprender los procesos físicos y químicos, como por ejemplo la reacción de Maillard, la coagulación de proteínas, los cambios de pH o la caramelización de azúcares, no solo permite obtener mejores resultados en la cocina. Es una manera de entender el mundo que nos rodea, tomar decisiones más inteligentes y experimentar con creatividad y seguridad.
"Analizando una salsa de tomate podemos estudiar química, nutrición, cultura e incluso sostenibilidad. Esa comprensión capacita a los alumnos: ya no cocinan por intuición, sino con conocimiento y propósito".
La ciencia capacita y transforma hábitos
Un concepto central en la investigación de Patricia Jurado es la autoeficacia culinaria: la confianza de sentirse capaz de cocinar algo con éxito. La formación y el conocimiento son esenciales, pero sentirse seguro para aplicar lo aprendido es lo que permite transformar la técnica en resultados reales en la cocina..
Por eso, su enseñanza se centra en dar herramientas y confianza a los estudiantes, conectando con sus barreras, su cultura y su día a día. Este enfoque tiene un impacto directo en la vida de los jóvenes: mejora sus hábitos alimentarios, fomenta la autonomía y les permite entender cómo la ciencia puede ayudarles a tomar decisiones saludables y sostenibles.
Sostenibilidad y responsabilidad social en cada plato
La ciencia también enseña a mirar más allá del propio plato. En sus clases, Patricia guía a los futuros chefs para diseñar menús equilibrados, saludables y responsables con el planeta. Elegir ingredientes de temporada, locales o menos procesados, comprender cómo se transforman los alimentos y su impacto ambiental son lecciones que los alumnos llevan más allá de la cocina profesional: aprenden a conectar la gastronomía con un mundo más justo y sostenible.
"Los chefs pueden inspirar cambios que van más allá de sus restaurantes. Su conocimiento de nutrición y sostenibilidad puede marcar tendencias y educar al público sobre cómo alimentarse mejor."
La educación como motor de curiosidad y pensamiento crítico
Para Patricia Jurado, enseñar ciencia no es solo transmitir información: es despertar la curiosidad, enseñar a pensar y mostrar cómo aplicar la ciencia en la vida real. Los estudiantes llegan con expectativas de técnicas sofisticadas y descubren que la ciencia está presente en lo cotidiano, desde hervir verduras hasta crear menús completos. Esa comprensión los capacita, los hace innovadores y responsables, y les da herramientas para transformar sus hábitos y su entorno.
Además, el intercambio con estudiantes de diferentes culturas y experiencias hace que las clases sean un espacio de aprendizaje mutuo: la educación científica y gastronómica no es unidireccional, sino una experiencia que enriquece tanto a docentes como a alumnos.
Ciencia y nutrición: herramientas para la vida
Aprender ciencia y nutrición no solo sirve para cocinar mejor; es una forma de entender cómo la alimentación afecta nuestra salud, nuestra sociedad y el planeta. Educar en estos temas genera hábitos más conscientes, impulsa la innovación y ayuda a formar personas capaces de tomar decisiones informadas y responsables.
Como dice Patricia Jurado: "Entender lo que pasa cuando cocinamos nos hace más libres." Y esa libertad, combinada con conocimiento y responsabilidad, es uno de los ingredientes más poderosos de la buena cocina… y de una vida más saludable y consciente.




